Wednesday, October 27th, 2021

El Gobierno admite que las posiciones enfrentadas en el PSOE y el PP dificultan la reforma de la financiación autonómica

El sistema de la financiación autonómica es un «gran marrón». Así lo resumió el diputado canario Pedro Quevedo.

La necesidad de cambiar el modelo, caducado desde 2014, ha desatado una guerra autonómica que traspasa las siglas de los partidos y desborda al Gobierno. Las regiones conforman bloques enfrentados sobre los criterios a tener en cuenta -la España periférica frente a la España vaciada-, algo que incomoda y molesta en La Moncloa. El Ejecutivo, no obstante, admite que las posiciones distintas dentro del PSOE y del PP complican el acuerdo.

La falta de financiación está conformando bloques de territorios transversales, donde comunidades del PP se alían con las del PSOE con un posicionamiento que choca con el de otras comunidades del mismo signo político. Es decir, ni siquiera en el partido socialista -partido de Gobierno y encargado de impulsar la reforma de la financiación- hay una posición conjunta. Ximo Puig (Valencia) apuesta por un criterio poblacional mientras que Javier Lambán (Aragón) o Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha) apuesta por asegurar la financiación de los servicios básicos, que la dispersión de población sea importante.

Y las diferencias son claves porque la financiación autonómica es una ley orgánica que debe ser aprobada por mayoría absoluta en el Congreso (176 diputados). PSOE y Unidas Podemos suman 155 escaños. Necesitan, entonces, recabar el apoyo de sus socios de gobernabilidad (los nacionalistas) o bien llegar a un acuerdo con el PP. Pero primero, populares y socialistas deben aunar posiciones, algo que asumen desde Hacienda.

«Los partidos de ámbito nacional tienen al interior la misma contradicción que el modelo de financiación. Tienen que armonizar posiciones distintas», ha reflexionado la ministra María Jesús Montero, en el Congreso. «Los partidos que representan una parte del territorio tienen una posición más definida, pero los grandes partidos, los de ámbito estatal, necesitamos acordar una posición que sea la misma en todos los territorios. No vale que se trasladen cosas distintas en uno y otro sitio».